La letra pequeña en las mutuas médicas

A la hora de elegir una mutua médica privada siempre nos fijamos en el precio, ya que al fin y al cabo somos nosotros los que vamos a tener que pagar el recibo todos los meses, de manera que buscamos una mutua en la que paguemos lo menos posible.

El precio es importante, pero no sólo nos tenemos que fijar en él, ya que si lo hacemos podemos tener problemas graves cuando llegue la hora de hacer un uso intensivo de nuestra mutua privada. Y es que muchos asegurados tienen una falsa sensación de seguridad que se debe a no haber leído la letra pequeña cuando firmaron la póliza.

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Muchas personas creen que una mutua privada es como la Seguridad Social, y olvidan que estos seguros no dejan de ser empresas cuyo fin es ganar dinero. Por ello, muchas mutuas se reservan el derecho de expulsarnos cuando se cumplen unas determinadas condiciones, las cuales suelen coincidir con enfermedades graves que requieren de un tratamiento costoso.

Pero el contrato también se puede rescindir por parte de la mutua por otras cosas, como por ejemplo la edad. Por ello, antes de firmar debemos informarnos sobre lo que pasa cuando llegamos a una edad avanzada, que para las aseguradoras suelen ser los 60 años.

La letra pequeña no acaba aquí, ya que cuando firmamos todas las compañías suelen incluir un periodo de carencia para ciertos tratamientos, lo que significa que no los cubrirán hasta que no pase un tiempo desde que firmamos la póliza.

Entre los tratamientos que suelen excluir durante el periodo de carencia está el del embarazo, de forma que evitan que las mujeres se aseguren para dar a luz en una clínica privada y luego se den de baja.

A modo de conclusión, yo te recomiendo que leas muy bien la póliza, y que evites las compañías que no sean claras a la hora de contratar y te intenten colar exclusiones en la letra pequeña de la póliza.

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